
Mi bolsillo no da para acometer todas mis fechorías. ¿Tengo que dar gracias a esta sociedad agónica? Quizás la deba un respeto, pues gracias a ella no cometo más atrocidades que las que ella me permite.
Tampoco eso quiere decir que si pudiese las cometería. Quizás ahí está el encanto de los sentimientos –que los sentidos no se puedan dar el gustazo de alcanzarlos plenamente- y en ese arco-iris que los separa de lo real se encuentra toda su grandiosidad, todo su misterio y el encuentro con la fantasía que se provoca
Tampoco eso quiere decir que si pudiese las cometería. Quizás ahí está el encanto de los sentimientos –que los sentidos no se puedan dar el gustazo de alcanzarlos plenamente- y en ese arco-iris que los separa de lo real se encuentra toda su grandiosidad, todo su misterio y el encuentro con la fantasía que se provoca